La terapia de los movimientos rítmicos surge de los estudios realizados por el Dr. Harald Blomberg, cuando en busca de su propia mejora de la coordinación motora, debido a una afectación de Poliomelitis en la infancia, en 1985 empieza a estudiar el efecto de estos movimientos en si mismo y en sus pacientes psiquiátricos, para tratar transtornos físicos y psicológicos, alcanzando el mayor éxito en casos de TDA y TDA-H, PCI y otros trastornos.

Kerstin Linde, terapeuta autodidacta que trabajaba con niños con dificultades motoras, fue maestra del doctor Harald Blomberg, con la cual estudio así como también con otros profesionales de la movilidad y del desarrollo como Peter Blythe, Dra. Svetlana Masgutova. Y comienzan a desarrollar una serie de ejercicios para mejorar la coordinación.

Los movimientos rítmicos se hacen en el suelo e imitan en muchos aspectos los movimientos que realizan los bebes y niños de forma espontánea y natural en su desarrollo.

Estos ejercicios pueden realizarse de forma activa o pasiva, y son aptos para todos los niños sea cual sea su dificultad.

Estos movimientos deben ser rítmicos, suaves, sin esfuerzo, coordinados y simétricos, adaptados a las necesidades y capacidades de cada persona

Esta Terapia da muy buenos resultados para niños, adolescentes y adultos, afectados por TDAH, TDA, parálisis cerebrales, problemas psicomotores, ansiedad, problemas de lectoescritura, escolares, reflejos primitivos presentes…

EFECTOS DE LOS MR SOBRE EL COMPORTAMIENTO

Los movimientos rítmicos efectúan una fuerte estimulación sensorial, provocando una estimulación de la red nerviosa del tronco del encefálico, el cerebelo, los ganglios basales y el neocortex permitiendo así que se desarrollen. Esto hace que la atención y la concentración mejoren y la impulsividad y la hiperactividad disminuyan.

Los movimientos rítmicos también aumentan el tono de los músculos extensores de la espalda y mejoran el control postural y cefálico. La postura, la respiración y la resistencia mejorarán y el neocórtex impulsará la estimulación vía el tronco encefálico, que mejorará la atención y la concentración.

La TMR estimulará el cerebelo y las partes nerviosos del cortex prefrontal, lo que también mejorará la atención y disminuirá la impulsividad.

A su vez, al estimular los ganglios basales estos ayudarán a integrar los reflejos primitivos, lo que provocará  una mejora en el control postural y el nivel de actividad de los niños.

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